El Cuerpo de Arquitectos de la Hacienda Pública

El origen y desarrollo de nuestro Cuerpo está íntimamente relacionado con la evolución que ha tenido en el tiempo el tributo al que desde siempre ha estado vinculado, llamado, primero, Contribución sobre los inmuebles, el cultivo y la ganadería; después, Contribución territorial sobre la riqueza urbana; a continuación, Contribución Te­rritorial Urbana; y por último, Impuesto sobre bienes inmuebles. Y como consecuencia, al desarrollo experi­mentado por el Catastro de los bienes inmuebles de naturaleza urbana, del que ha sido y hoy sigue siendo su servidor más cualificado.

Cuando, a mediados del siglo XIX, la burguesía revolucionaria consigue finalmente instalarse al frente de las instituciones de nuestro incipiente Estado moderno, inicia una serie de importantes reformas con el fin de introducir los principios de racionalidad en su estructura, al igual que lo hicieron o lo estaban haciendo los demás países de Europa. Particularmente, en lo fiscal, se diseña un sistema tributario moderno, orientado por los principios liberales de generalidad y proporcionalidad, con el impulso por Ramón Santillán, que es después implantado por Alejandro Mon y Menéndez, como Ministro de Hacienda.

Este Ministro de Hacienda consiguió realizar la reforma del sistema tributario vigente hasta entonces mediante la Ley de 23 de mayo de 1.845, en la que, entre otros tributos, implantó la Contribución sobre los inmuebles, el cultivo y la ganadería, que constituye el antecedente le­jano de la creación de un Catastro riguroso con talante moderno basado en principios técnicos.

Posteriormente, en la Ley de Presupuestos de 5 de agosto de 1.893, tal Contribución se escindió –por el principio científico de especialidad- en dos, una de las cuales -sobre la riqueza urbana primero, urbana, después- es la que ha llegado hasta nuestros días como Impuesto sobre Bienes Inmuebles. Su aplicación, en aquél tiempo, se reguló mediante el Reglamento de 24 de enero de 1.894 (Gaceta del 27) para la administración, investigación y cobranza de la contribución sobre edificios y solares, y que precisaba para su gestión técnico fa­cultativa -que no liquidadora-, de los Arquitectos.

Es precisamente esta última norma la que instituye la presencia, regular y permanente, en la gestión técnica de dicha Contribución, de aquellos Arquitectos. Prestaran esporádicamente o no sus servicios en el Ministerio de Hacienda, habían de ocuparse en la investigación y evaluación de lo que se llamaba la riqueza imponible de los edificios y solares, es decir, los posteriormente denominados bienes de naturaleza urbana, con la finalidad de formar y conservar el denominado Registro Fiscal de edificios y solares. La existencia de este registro fue ratificada por la primera ley de este país sobre el Catastro Topográfico Parcelario con fines fiscales y jurídicos, de 1.906; por lo que puede entenderse que aquel Reglamento y en dicho momento creó en la práctica un Cuerpo de facultativos titulados en Arquitectura y especializados por sus conocimientos tributarios en la materia de la propiedad urbana con trascendencia fiscal, que es el precedente lejano de nuestro actual Cuerpo.

Desde aquella fecha se sucedieron una serie de disposiciones que establecían la actividad de estos Arquitectos en  relación con el tributo indicado, pero todavía sin que como conjunto de profesionales al servicio del Estado tuviesen un estatuto que consolidase su propia identidad y su propio régimen funcionarial como Cuerpo es­pecial dentro del conjunto de funcionarios del Ministerio de Hacienda. Sin embargo, tal establecimiento institucional e individualización se produce con la aprobación del Real Decreto de 24 de junio de 1.906 (Gaceta del 25) dictando las reglas a que habrán de sujetarse en lo sucesivo para el ingreso y ascenso los Arquitectos al servicio del Ministerio de Hacienda, dependientes de la Dirección general de Contribuciones, Impuestos y Rentas, que ya puede considerarse como el primer Reglamento orgánico y, por tanto, la carta de naturaleza de nuestro Cuerpo y del nombre de sus miembros como Arquitectos al servicio del Ministerio de Hacienda.

Diversas disposiciones posteriores que modificaban el régimen y la gestión de las Contribuciones Territoriales incidieron, lógicamente, en la situación funcionarial de estos Arquitectos, dando lugar a que por Decreto de 5 de mayo de 1.941 (B.O.E. del 21) por el que se aprueba el Reglamento orgánico del Cuerpo de Arquitectos al servicio de la Hacienda Pública, se aprobase el segundo Reglamento orgánico de nuestro Cuerpo, éste, con la sutil (pero importante particularidad) de que formalmente cesaba nuestra dependencia o adscripción única al del Ministerio de Hacienda para pasar a serlo de la Hacienda Pública, esto es, de dicha rama en abstracto, sea cual fuese la Administración pública donde prestasen sus servicios, de aquí su denominación como Arquitectos al servicio de la Hacienda Pública.

Por último, debido a las mismas causas ya apuntadas y a otras, entre ellas referidas a las facultades otorgadas por las nuevas titulaciones, volvió a ser necesario la aprobación de un nuevo Reglamento, esta vez mediante el RD 489/1.978, de 10 de febrero (B.O.E. del 20 de marzo siguiente), por el que se aprueba el Reglamento del Cuerpo de Arquitectos superiores al servicio de la Hacienda Pública, que es el tercer Reglamento orgánico de nuestro Cuerpo, actualmente vigente en su parte sustantiva, en el cual, con carácter exhaustivo y mucha mayor prolijidad que en los anteriores se pormenorizan todas sus funciones, para evitar las eventuales ambigüedades que pudieran producirse en la interpretación de sus disposiciones.

De todos los Reglamentos descritos, y dejando a salvo sus diferencias en lo específico, se puede deducir con carácter general que la razón de ser y naturaleza del siempre llamado Cuerpo de Arquitectos al servicio de la Hacienda Pública, y hoy de Arquitectos Superiores de Hacienda, está en la prestación de los servicios de investigación y valoración fiscal de la propiedad urbana cualquiera que sea el tributo afectado, y en cualquiera de sus variadas modalidades, los cuales constituyen su principal cometido, fundado en sus especiales conocimientos tributarios, y además, aunque con carácter accesorio, cuantos trabajos propios de la profesión de Arquitecto sean necesarios al Ministerio de Hacienda por razón de las obras o servicios a su cargo, esto último, sin embargo, cuando este Ministerio lo estime conveniente porque si por la naturaleza de alguna obra que haya de proyectar o dirigir o del servicio que haya de prestar, lo juzgase procedente, puede acudir al libre concurso entre otros profesionales liberales para contratar y utilizar sus servicios externos aunque no pertenezcan a nuestro Cuerpo.

Asociación Profesional de Arquitectos Superiores de Hacienda